Teatro

13.313

Personajes
Venus
Julio
El Jorobado

ESCENA UNICA

La acción: hoy, en Buenos Aires. Derecha e izquierda: las del actor. En la primera parte, Venus y Julio tienen 50 años. En la segunda: 25 años.

Habitación pobre. Al foro, puerta y ventana. Lecho, mesa y una silla. Anaquel con papeles y libros. Es el atardecer. En el primer momento se percibe el sol muriente, dorando los vidrios de la ventana. Luego, ya es noche completa. Al levantarse el telón, Venus, sentada en la única silla, cose, aprovechando lo que resta de luz. Es una mujer canosa, ajada, triste, vencida. Su traje está de acuerdo con la pobreza circundante. Sobre la mesa, un calentador "primus", los bártulos del mate y un papel con restos de pan criollo. Hay una pausa, Julio, por foro. Es, como ella, un hombre canoso, ajado y triste. No vencido. Aun lo ilumina la esperanza.

JULIO: ¡Qué frío!
VENUS: ¿Y...?
JULIO: ¡Nada!
VENUS: ¡Nada! (Con ira creciente que llega a la exasperación) ¡Nada! ¡Nada! ¡Siempre nada! (Vuelve a coser. El saca un cigarrillo) ¡No fumés aquí! Me hace mal. Me da tos. Y si yo me enfermo y no puedo trabajar... (sarcástica). Te morirás de hambre...Sólo que te comas esos papeles... (Señala el anaquel. Y, más sarcástica aún) Tus obras inéditas. (El, que, paciente, concentrado, guardó el cigarrillo, se sienta en el lecho. Pausa. Ella hace inútiles esfuerzos para enhebrar la aguja) Ya no puedo enhebrar la aguja, siquiera. Cada día pierdo más la vista.
JULIO: Encendé la luz.
VENUS: ¿Y a fin de mes, quién lleva el sofocón cuando se presenta el cobrador de la luz eléctrica, con su cara de chimpancé rubio? ¡Soy yo! ¡La burra de carga! El mes pasado tuve que darle hasta la última moneda y quedarme sin comer. Ya no podía decirle que volviera. ¡Demasiado galante había sido! Volvió tres veces...A ver si conseguís enhebrarme la aguja... (El, torpe, hace esfuerzos. Pausa. Impaciente, ella termina por quitarle todo de las manos) No servís ni para esto... ¡El artista!
JULIO: Pero... El va a hablar; ella, agresiva, se dispone a la réplica. El, sonríe y calla. Ella consigue enhebrar la aguja, y cose.)
VENUS: ¿Qué ibas a decir?
JULIO: ¡Nada, nada! (Se encoge de hombros).
VENUS: ¡Hablá!
JULIO: (Destrozado) ¿Para qué?
VENUS: Así te has pasado la vida. Diciendo para qué... Y entretanto, los otros triunfaban y ganaban dinero... Ahí lo tenés a Pedro Lucena.
JULIO: ¡Pobre diablo!
VENUS: ¿Pobre diablo? Ayer lo vi por la calle Corrientes... con otra amante. Una rubia de veinte años, preciosa. Y vestida, que hasta las mujeres se daban vuelta para mirarla... ¡No ésto! (Por ella misma) Esto que tenés aquí, enferma, medio ciega de tanto coser desde la mañana hasta la noche, a pan criollo y mate todo el día. .
JULIO: Pedro Lucena ha vendido su alma al diablo. Era un artista, ahora...
VENUS: ¡Ahora es un hombre rico!
JULIO: Todo en la vida no está en hacer dinero de cualquier forma.
VENUS: ¿Qué es la vida? ¿Llenar hojas y hojas de garabatos inútiles que nadie lee? (Y señala el anaquel de los libros)
JULIO: Pueda ser que algún día...
VENUS: ¡Veinticinco años hace que estoy esperando ese día, criatura! (Pausa) ¡Ay! Me pinché. Es claro, coser sin luz.
JULIO: Encendé... (Va a levantarse)
VENUS: ¡No! (Pausa. El se ha dejado caer en el lecho nuevamente) ¿Sabés cuántas representaciones lleva la comedia de Pedro Lucena, el "pobre diablo"? (Recalca) Ayer celebraron las quinientas representaciones. Y tiene para otras quinientas. El teatro lleno. Ya quisiera tener yo para toda mi vida lo que él gana en un mes con... No recuerdo el nombre
JULIO: ¿De la "comedia"? (Recalca).
VENUS: Sí.
JULIO: "Tilín talán, talán tilín"... La otra noche el crítico de "La Palabra" me dio una localidad. Me fui antes de terminarse el primer acto.
VENUS: Pues, yo la oí por radio en casa de mamá el domingo. ¡Y bien que me divertí! La gente se ríe y aplaude que da envidia... Mientras (señala el anaquel de papeles) con aquel depósito de lágrimas... sólo llora la mujer del autor... cuando tiene que pasarse el día a mate y pan. (El se tira sobre el lecho) ¡No pongas los botines sobre la colcha! (Pausa) Cualquier día llamo a un botellero y le vendo esa papelería llena de telas de araña. Hay varios kilos de papel. Para un bife con papas y huevos fritos tendría. (El saca un cigarrillo y lo enciende) Ya te he dicho que me hace mal el humo. Pero, es claro, ¡qué te importa de mí! De mí sólo te importa que me despestañe sobre la costura y que traiga para comer... (Pausa. Ella, tosiendo, abre la ventana) Prefiero atrapar una pulmonía a llenarme de humo los pulmones. (El tira el cigarrillo por la ventana. Y la cierra. Vuelve a tumbarse sobre el lecho).
JULIO: Nunca ha habido tanto frío en Buenos Aires. Pareciera que va a nevar. (Pausa). ¿Recordás que día es hoy?
VENUS: Sí, hoy es el día que se debía renovar el empeño de la máquina de coser, y no se ha renovado. Saldrá a remate. La perderé... (Pausa) ¿Era eso lo que me querías recordar hoy?
JULIO: No.
VENUS: ¿Qué, entonces?
JULIO: Nada.
VENUS: ¿Ya estás ofendido? ¡El delicado! Hace veinticinco años...
JULIO: Que nos casamos, sí. Hoy. Eso iba a recordarte.
VENUS: Y yo iba a decirte que hace veinticinco años soporto tu delicadeza. ¡Has nacido para millonario, criatura! Muy fino, muy sensible, muy exquisito. ¡Y muy egoísta!
JULIO: ¿Egoísta?
VENUS: ¡Sí! (Y como ella se dispone a la lucha, resueltamente; él abandona; calla. Se yergue, da unos pasos; se ve que intenta decir algo y no se atreve.)
JULIO: (Por quebrar el silencio) ¡Qué frío!
VENUS: Lo raro sería que en el mes de julio hiciera calor...Pero en el departamento de Pedro Lucena no hará frío. Allí hay calefacción central.
JULIO: ¿Te acordás cuando nos vimos por primera vez?... Yo iba con Lucena. El me dijo: "Mirá qué linda muchacha". Yo te seguí.
VENUS: ¡Cretino! ¿Por qué no dejaste que él me siguiera?... Ahora no estaría aquí, muerta de frío, cosiendo. Estaría allá, entre pieles, bien alimentada... (Un sollozo).
JULIO: (Los brazos en alto, no en tono de cólera, sino de quejumbre) ¡La vida, la vida, la vida...!
VENUS: ¡Buen chiquero la vida! (Ha dejado de llorar, se enjuga las lágrimas. Torna a coser. El pasea. Pausa).
JULIO: Venus...
VENUS: ¡Oh! ¿A que viene esto, ahora?
JULIO: ¿Te acordás que yo te decía así? ¡Eras Venus misma! ¡Qué linda eras!
VENUS: ¡Para lo que me sirvió ser linda!
JULIO: Hemos pasado también buenos momentos.
VENUS: Pocos. Yo recuerdo los malos solamente.
JULIO: A la mayoría de los seres humanos le ocurre lo mismo.
VENUS: Pedro Lucena...
JULIO: ¿Lo crees feliz? ¡Ya quisiera él ser autor de algunos de aquellos garabatos que tanto despreciás!...
VENUS: (Colérica) ¡Callate, Julio! Sería cosa de ponerse a reír a carcajadas o a llorar a gritos. ¡Voy a creer que sos un estúpido sin remedio!
JULIO: ¡Qué sabés de estas cosas!
VENUS: Sé que tengo hambre y frío, y que estoy cansada de coser. Me duele el pecho. Me queman los ojos... ¿Tengo razón?... (Pausa) ¿Tengo razón o no tengo razón?
JULIO: ¡Quizás!
VENUS: ¿Todavía? . Según como se mire...
VENUS: ¡Canalla! (Llora. Pausa).
JULIO: ¡Qué frío!
VENUS: Repitiendo "qué frío" no vas a calentar la habitación. Traé una estufa... O tomá mate si no tenés para estufa... Encendé el calentador. Allí queda pan criollo.
JULIO: No. Ya tomé café con leche.
VENUS: ¡Es claro! El señor se pasa las horas en un café, charlando y viajando por las estrellas... El señor siempre encuentra un amigo que lo alimente...Pero yo...yo, aquí, sola, trabajando, a pan y mate, muerta de frío... ¡Yo no tengo quién me alimente!
JULIO: Esta vez me lo pagué yo el café con leche.
VENUS: ¿Conseguiste dinero, entonces?
JULIO: Si.
VENUS: ¿Cuánto? ¿A ver?
JULIO: Como hoy es el día que es... ¿Recuerdas?
VENUS: ¡Sí, hombre, sí, el de nuestro casamiento!
JULIO: Te traje esta rosa. (La saca del bolsillo y se la alarga).
VENUS: (Con fastidio) Dejala allí. (El, delicadamente, la coloca sobre la mesa).
JULIO: Y te traje ésto: el remedio para tu corazón.
VENUS: ¿Pero, cuánto has cobrado?
JULIO: No mucho. Conseguí que "Caras y Caretas" me aceptase un cuento, y me lo pagase adelantado... Ahí tenés... (Saca unas monedas y las tira sobre la mesa).
VENUS: ¿Pero cuánto te has dejado pagar por un cuento? ¡Infeliz! ¡Esto es una miseria! ¿Cuánto?
JULIO: ¿Cuarenta pesos? ¿Y?...
JULIO: Escuchá. Despacio, no te alteres. Gasté en un café con leche con pan y manteca, compré esta rosa, compré el medicamento... Me quedan noventa centavos... Porque también compré esto (Enseña el billete de lotería) ¡Mirá que número hermoso!... ¡13313! ¿Eh? (El habla atropelladamente, animadamente, con miedo y júbilo a la vez. Ella se ha puesto de pie. Toda su iracundia se traduce en los puños cerrados, en que se muerde hasta sangrárselo, el labio inferior, nerviosísima) Me costó veintiún pesos con ochenta. Había otros a veintiuno con diez; pero éste se hallaba entre los "preferidos". ¡13313! ¿Puede no sacar la grande un número así? ¡Vamos! ¡Acordate lo que te digo ahora! Son las... (busca el reloj) Las...
VENUS: ¿Buscás el reloj? Está en el empeño. (Ha dicho esto fríamente, con punzante calma).
JULIO: ¡Es verdad! ¡Me había olvidado! ¡Pero mirá que lindo, que estupendo, que magnífico número! ¡13313! ¡13313! ¡13313!
VENUS: (Siempre punzante y fría) ¿Quiere decir que tenés cuarenta pesos, y en vez de desempeñarme la máquina de coser, te das el lujo de comprar un billete de lotería?
JULIO: También te compré el específico para el corazón.
VENUS: ¡Ah!
JULIO: Hacía tres meses que no lo tomabas.
VENUS: ¡Ah!
JULIO: Y te compré esta rosa. Hacía mucho que no te regalaba una flor, como cuando te llamaba Venus... ¡Me las agradecías tanto, entonces!
VENUS: ¡ Entonces, pero no ahora! ¿Sabés lo que hago ahora con tu flor? ¡Esto! (La tira, la pisa y queda, desafiante, mirándolo al rostro. Pausa).
JULIO: Si ganamos ciento veinte mil pesos...
VENUS: ¡Estúpido! (Una cachetada).
JULIO: (Demudado) Me has pegado a mí?
VENUS: ¡Y merecerías que te matara!... Dame ese billete. Y decime dónde lo compraste. Voy a ver si me devuelven los veintiún pesos con ochenta.
JULIO: ¡No!
VENUS: ¡Loco, canalla! (Y levanta el puño para pegarle. El la toma de las muñecas. Breve lucha. Para deshacerse de ella, él la empuja violentamente. Ella cae dando la cabeza contra el hierro de la cama. Allí queda. El, excitadísimo, se aparta. Y da unos pasos.)
JULIO: ¡Barbaridad! Lo que me obligás a hacer. ¡Levantate, pues! ¡Tomá el billete! ¡Devolvelo! A lo mejor devolvés tu fortuna. ¿Eh? (Comienzo de alarma) ¿Qué te ocurre? (Se inclina sobre ella) ¡Está desmayada! (Le toma la mano) ¡Y que fría! (Echa agua de la pava y le rocía el rostro. La sacude. Le toma el pulso) ¿No?... ¿Está?... ¿Está?... (Agitadísimo, trastornado) ¿Pero puede ser posible? (Golpes en la puerta y la voz del jorobado que llama.) El Jorobado ¡Don Julio! ¡Una noticia! ¡Una gran noticia! ¡Un notición! ¡Abrame! ¡Pronto!
JULIO: ¡Ya va, ya va! Jorobado ¡Abra, abra, abra!... (Repetidos golpes).
JULIO: (Turbadísimo) ¡Un momento! ( Dubitativo, tembloroso. Al fin, coge a la caída y la oculta detrás del biombo. El Jorobado no ha dejado de golpear la puerta y de gritar:) Jorobado ¡Pronto, pronto, una noticia, un notición!
JULIO: ¡Ya va, pues! (Abre). Jorobado (Se precipita en la habitación) ¡La grande! ¡El 13313 con la grande! ¡Ha ganado la grande! ¡Mi joroba le ha dado suerte! ¡Mi joroba! (Le agarra las manos y se las besa. Julio se aparta de él. (El Jorobado de rodillas, lo persigue) ¡Don Julio!¡Don Julio! ¡Señor Don Julio! ¡Mi señor! (Le besa las manos, las piernas, los botines) ¡Mi joroba le ha dado la suerte. ¡Es rico ya! ¡Son ciento veinte mil pesos! (Y como él se aparta el Jorobado lo sigue, de rodillas, besando las huellas de sus pasos).
JULIO: (Explotando) ¡Fuera! ¡Fuera! (Lo hace incorporar y, a empujones, lo va sacando). Jorobado Por qué me trata así? ¡Yo le he dado la suerte! ¡El 13313!
JULIO: ¡Fuera, fuera, fuera! Jorobado Me echa para no darme propina?
JULIO: (En la cúspide de la cólera y la desesperación, lo sacude) ¡Fuera he dicho, fuera, fuera! Jorobado ¡Ay, ay! (Julio lo tira, andrajo maltrecho, al corredor. Cierra. Pausa. Se oyen los pasos del Jorobado que se aleja).
JULIO: (Desorbitado, mira al horizonte) ¡La grande! (Da un paso, otro, se tambalea. Le es preciso sostenerse en el lecho. Respira hondo) ¡La grande! (Atentamente, ya más repuesto, se dirige hacia el biombo. Mira) ¡Oh! (Las manos crispadas se le van a la cabeza. Vuelve a andar, tambaleante, apoyándose en todo, como un hombre que acabase de quedar ciego súbitamente. Así llega hasta la mesa. Atrapa el billete, y con él en la mano se dirige a la puerta. Quiere salir. Pero le faltan fuerzas para continuar andando. Y se deja caer sobre el lecho, bulto más que hombre. El brazo afuera de la cama en cuya mano tiembla el billete unos instantes. Pausa. Queda rígido. Comienza a amenguar la luz, lentamente. Se hace una oscuridad absoluta.) (Pausa larga, Lentamente, va tornando la luz. Se acrecienta hasta inundarlo todo. El sol, en la ventana, jubilosamente. Julio continúa dormido; pero en su mano, que sigue en la posición de antes, ya no está el billete. Pausa. Menudos, repetidos golpes en la puerta. Y la voz de Venus, ahora juvenil y graciosa).
VENUS: ¡Julio, Julio! (Golpes) ¡Durmiendo todavía! ¡Julio, Julio!
JULIO: (Despertando se sienta en el lecho. Sus canas y arrugas han desaparecido) Qué hay? Quién es? (Gira la mirada).
VENUS: ¡Yo, Venus!
JULIO: Venus? (Mira en derredor, le cuesta volver a la realidad).
VENUS: Son las diez de la mañana. Es un día espléndido. Hay un sol que parece hecho de besos. Abrí. Traigo una noticia que te va a hacer saltar como a un chico. ¡Un notición!
JULIO: 13313,13313,13313...
VENUS: ¡Pero abrí pronto! ¡pronto! (Golpes).
JULIO: ¡Va, enseguida! (Salta del lecho y abre). (Entra Venus: joven, fresca, linda, alegre).
VENUS: (Lo besa repetidas veces) ¡Un notición! (El la mira casi desorbitado. Le cuesta volver a la realidad todavía). ¿Pero por qué me mirás así?
JULIO: ¿Cómo?
VENUS: ¡Como un loco, pues! Mirás como si no mirases. ¡Muchacho, mi muchacho! (Lo sacude. Lo acribilla a sonoros besos. Ríe, jocosa) ¡Mirate en el espejo! ¡Pero ni espejo tenés! ¡Te llené la cara de rouge! como si te hubiese lacrado. ¡Pero hablá, pues! ¡Hablá!
JULIO: Estaba dormido.
VENUS: ¡Y seguís dormido!
JULIO: Tuve una pesadilla.
VENUS: ¡Habrás comido algo indigesto!
JULIO: No comí anoche.
VENUS: Por eso. El hambre y la indigestión producen pesadillas...
JULIO: Soñé...
VENUS: Primero el notición que te traigo. Después me contarás tu pesadilla. No sabés que el empresario del Teatro Iris aceptó tu obra?
JULIO: ¿No?
VENUS: ¡Sí!
JULIO: ¡Oh!
VENUS: ¡Ah¡... (Lo sacude otra vez) ¡Despertate, despertate! ¡Está entusiasmado, dice que va a ser un éxito. Le gusta desde el titulo hasta donde dice : Telón rápido. Nunca he visto un empresario más entusiasmado con una obra. ¡Hoy la pone en ensayo!
JULIO: Hoy?
VENUS: ¡Sí, pues! Y por eso te he venido a buscar. Para ser la primera en darte la noticia, para que almorcemos juntos...y para que le pidas un adelanto. Te lo dará. Estoy segura.
JULIO: Y yo que dudaba...
VENUS: Es tu defecto, muchacho. Pero aquí me tenés a mí, para sostenerte. El título, ¿te acordás? Te parecía ridículo... Pues al empresario...
JULIO: ¡Tilín talán, talán tilín!
VENUS: Le pareció originalísimo. Quedó encantado.
JULIO: Pedro Lucena...
VENUS: ¿Por qué te acordás de Pedro Lucena ahora? Soñaste con él?... Con él fue tu pesadilla? No sabés?
JULIO: No. Qué?
VENUS: ¡Pobre! Se mató anoche. Se envenenó con cianuro. La miseria...
JULIO: Yo soñé que: "Tilín talán, talán tilín" era el título de una comedia de él, y que llegaba a las quinientas representaciones.
VENUS: ¡A las quinientas llegará, sí! Lo asegura el empresario que tiene buen ojo. Pero es tuya la comedia, no del pobre Pedro Lucena. ¡Tuya, muchacho! "¡Tilín talán, talán tilín!" (Enfasis). Comedia en tres actos del poeta Julio Torres... Te aseguro que dentro de un mes has ganado lo suficiente para poder casarnos. Así lo dice el empresario, entusiasmadísimo. Lo vieras...(Remedando) ¡Esta vez nos hacemos todos ricos, muy ricos! Esta campana nos va a hacer tilín talán, talán tilín como si estuviese hecha de libras esterlinas. Eh? Qué me decís?
JULIO: Nada.
VENUS: ¿Y te atrevés a no decirme nada, a no comerme a besos, a no romperme a abrazos con el notición que te traigo? Eh? (Y es ella quien lo besa y lo abraza, alocadamente).
JULIO: Todavía no he podido salir de la pesadilla que tuve.
VENUS: Contámela.
JULIO: Te veía canosa, ajada, triste, vencida...
VENUS: A mí? (Ríe de buena gana) Yo, triste, yo vencida? (Mimosamente) Y canosa y ajada? (El en un rapto, caído bajo el poder del encanto femenino, la abraza y besa, hondo)
JULIO: Joven, linda, alegre y triunfadora...
VENUS: ¡Triunfadora, sí! ¡ Y triunfaremos juntos! ¡Vamos!
JULIO: ¡Ah, soñé también que ganaba la grande! ¡Qué pesadilla horrible!
VENUS: Está visto que sos un loco hasta en sueños. ¿Llamás pesadilla horrible a ganar la grande?
JULIO: Era el número 13313.
VENUS: Lo buscaremos.
JULIO: ¡No!
VENUS: ¿Quién te dice?
JULIO: ¡No quiero comprarlo!
VENUS: Mirá, Julio, te hace más falta de lo que suponés casarte conmigo. Sos demasiado loco. Mezclando tu locura a mi cordura... tendrás un vino vendible. Ahora estás demasiado caro, hijo. Sólo te pueden comprar muy pocos. ¿Te acordás que el título de la comedia te lo di yo? Ya ves: el empresario está chocho con él. ¿Te acordás el final del tercer acto? Le encantó al empresario. ¿No fui yo quien te lo hizo cambiar? ¿Qué sacabas con matar al pobre protagonista?... (Coqueta) Pero no te perdono que me hayas visto vieja, ni en una pesadilla horrible.
JULIO: Y no sólo vieja, también rezongona, con voz quebrada, reprochándome...
VENUS: Escuchá... (Canta) ¡Te quiero, te adoro, te idolatro! (El la hace callar a besos). ¡Vamos, criatura! (Le encasqueta el sombrero) Hasta el sol ha salido para presenciar nuestra alegría. 13313...13313...13313... ¡No me olvidaré! Y si saco la grande...En castigo...¡Te la regalaré!... (Lo besa) ¡Vamos!
JULIO: ¡Esperá!... Voy a ver detrás del biombo... (Mira) ¡Nada! (Lo vuelca de un empujón).
VENUS: ¿Y qué podía haber detrás del biombo?
JULIO: En mi pesadilla...
VENUS: ¡No hables más de tu pesadilla! ¡Vamos! (Lo toma de una mano para arrastrarlo).
JULIO: ¡Un momento! Quisiera hacer una locura...
VENUS: ¿Otra más?
JULIO: La última.
VENUS: La penúltima. La última la harás cuando te cases conmigo.
JULIO: Quiero tirar este odioso biombo por la ventana. ¿Eh?
VENUS: ¡A tirarlo pues! (Abre la ventana). (Tiran el biombo. Ríen)
JULIO: ¡Ahora sí me siento librado de mi pesadilla! ¡Ahora sí soy yo! ¿Vamos a festejar la desaparición del biombo?
VENUS: (Aceptando el invite) 13313, 13313, 13313... (Giran, ríen, y, tomados de la cintura, salen cantando). Los dos - 13313, 13313, 13313...

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