Prensa

Álvaro Yunque: Íbamos a reformar el mundo

PUBLICADO EN EL DIARIO CLARIN – CULTURA Y NACION.

Evocar puede ser una forma de evasión o una manera de confrontar la vida y la obra de un autor con su visión de la realidad pasada y presente. Alvaro Yunque cumplió el 20 de junio 92 años, muchos de los cuales dedicó a la creación literaria – como poeta, narrador, ensayista -, a la historiografía y a la política. Fue uno de los pilares de aquel Boedo de los casi mitológicos enfrentamientos estéticos e ideológicos con el grupo Florida.


-¿La polémica entre Boedo y Florida era ficticia o verdadera?
- Los muchachos de aquellas generaciones no hicimos más que avivar la polémica que ya tenía siglos para el 1920-1930: Los escritores que además de escribir intentaban reformar el mundo y los escritores que sólo querían reformar la literatura. Nosotros, los de Boedo. Nosotros, los de Boedo, además de literatos éramos políticos. Los de Florida eran apolíticos. Más aún: nosotros éramos revolucionarios, anarquistas o después comunistas; los de Florida eran estáticos, si no reaccionarios. Vivían en el mejor de los mundos; según ellos, los de Florida sólo debían revolucionar las metáforas. Ejemplifiquemos: La poesía provocada por la Revolución de Mayo o por la tiranía de Rosas, ya sea a favor o en contra de ella, es “arte social”, “arte comprometido”, como se le llama. Es el arte que hacía Boedo. Arte social es también el Martín Fierro, que hoy enorgullece a la literatura americana. Para el centenario de 1910, ¿no hicimos “arte social”?: Darío, Lugones y Banchs con sus poemas exaltadores de la Argentina.

- ¿De su producción, la llamada literatura infantil es tal o es literatura con niños?
- Yo no escribo para la infancia, aunque mis personajes sean niños. Para la infancia sólo escribí teatro. Algunas piezas se dieron en teatros independientes. A pesar de que no he escrito para niños, mis cuentos han sido leídos por ellos y aún han tenido aceptación en las escuelas primarias y secundarias. El niño se ve en ellos. Ahora tres libros de cuentos han sido censurados. ¿Por qué? La censura impide su venta, pero no dice el porqué de la prohibición. Con la censura ningún escritor puede escribir. La libertad es indispensable para el creador.

- Usted conoció muy bien a Roberto Arlt. ¿Cómo lo recuerda?
- Se presentó, este singular personaje, en la Editorial Claridad de Boedo, para que se le editaran sus libros. Claridad se los editó. Fueron un éxito de venta y de crítica. La gente madura lo rechazó un poco, no así los jóvenes, que se iluminaron de entusiasmo ante esa literatura sin precedentes, un tanto alocada. Arlt estaba en sus libros, él podía ser uno de sus protagonistas. Las anécdotas de su vida así lo exhiben. Le narraré algunas: El padre de Arlt era un ex oficial del ejército prusiano. Trataba cruelmente a su hijo tan fuera de lo normal. Aquel muchacho inteligente y sensible hubiera necesitado comprensión, bondad. El padre empleaba con él – contra él – mejor dicho disciplina militar. Por ejemplo, le anunciaba: “Mañana te doy una paliza”. Toda la noche pasaba el condenado con la perspectiva de la paliza. El padre, implacable, cumplía lo prometido. Cuando murió el padre, él andaba riendo en el velorio. Alguien se lo reprochó: “Parece que se alegra de la muerte de su padre”. “Sí”, respondió, “me alegra. Si mi padre fue un canalla en vida, ¿por qué no va a ser un canalla de muerto?”

- ¿Qué obras considera injustamente olvidadas en la literatura argentina?
- Huaiva Pura, una novela sobre la resistencia de los gauchos de Güemes, por ejemplo. Nadie la recuerda. Y en ese libro de Daniel Ovejero están expuestas la bravura, la agudeza de aquella gente. La epopeya de Güemes y la de las Invasiones Inglesas, son triunfos populares, merecerían tratarse largamente.

- ¿Qué desea agregar?
- Que terminemos. Soy enemigo de los reportajes.