narrativa

VERSOS DE LA CALLE

BUENOS AIRES ­ 1924

Versos de la Calle fue el primer libro de Yunque que vieron las librerías. Publicado por Editorial Claridad en 1924, integró la colección Los Nuevos, en la que también publicaron Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta, Cesar Tiempo y Roberto Mariani, entre otros.

Yunque dedica este libro a los desamparados, a los pobres, a los que sufren, definiéndose así a partir de sus "Versos de la calle", como un escritor y poeta de gran sensibilidad social, posición que sostuvo durante toda su vida y su producción literaria.Marzo 2005

COPLAS A LA POESIA DE LA CALLE

Poesía de la calle,
Cosa de todos, sin dueño;
Yo te aprisiono un segundo,
Sólo un segundo en mi verso.

Poesía de la calle,
Torna a la calle de nuevo;
De todos sé y de ninguno,
¡Cómo una ramera, verso!

FRENTE AL ENJAMBRE NEGRO

Frente al enjambre negro de los hombres
Que por las calles van con febril paso,
Cada quien tras un sueño diferente;
una angustiante idea me ha asaltado:
¡Pienso en el más feliz de todos ellos,
Es un montón de sueños fracasados!

CONVENTILLO

Costra en los muros y opacos los vidrios:
Faz de leproso es su fachada.
Tuberculosos, deformes y anémicos
Su puerta, boca inmunda, traga.

Oh, lo que hacer no pudiera un milagro
Lo hizo la codicia humana:
¡Consiguió que no fuesen de todos
Ni el aire ni la luz ni el agua!

LAS VIDRIERAS

¡Ah, el espectáculo de las vidrieras
con ese algo felino de la mujer coqueta!

¿No piensas que el hambriento pueda ante ti pararse
Tú, vidriera que exhibes deliciosos manjares?
¿Ni tú que exhibes ropas calentitas de abrigo
Piensas que un hombre pueda contemplarte con frío?

Vidrieras malvadas,
Sois hembras sin espíritu, sólo sois lindas caras
Con eso de la hembra que provoca
Para dejar deseos tras sí, deseos que odia.

Vidrieras malignas, cuántas veces
Me mostrasteis un libro, y aunque ansiaba leerle,
Por no haber el dinero que exigíais -¡mancebas! ­
Me alejé de vosotras.
Mas me alejé con algo... ¡no sé!... ¿sombrío, turbio?
Que violaba el sagrado de "lo mío y lo tuyo".

¡Cristal de vidriera, me viene por instinto
Este impulso que siento de partiros!

REFLEXION BIBLICA

"Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz"
Antiguo Testamento
El Génesis, Lib. 1,5.

Frente a la calle rumorosa en donde
Pródigo el sol dardea;
Se abre voraz, boca de fría sombra,
El portón de una iglesia,
Que parece la entrada
De una ancestral caverna.
Y dijo Dios: Sea la luz;
¿Y fue la luz? ¡Y aún hay tinieblas!
¿O será que "la luz que Dios nos hizo"
Se ha quedado en la calle sin entrar a su iglesia?

ANIMAL PENSATIVO

Pobre amigo filósofo, tu marchas por la calle pensando,
Qué tontera, pensando en cosas graves,
En cosas que te impiden reír de lo que ocurre
A las bestias y hombres que atiborran la urbe.

Oye aquí un caballero y una dama disputan,
- rufián el caballero, la dama prostituta ­
aquí ante una pizarra de carreras, cien jóvenes
hablan, con qué energía, de caballos y jockeys.
Allí rueda un ruido y una bocina atruena
Y allí ruge un confuso murmullo de marea.
Esto, amigo filósofo, esto sí es divertido;
Pero tú nada escuchas, nada ves, ¡pobre amigo!

A ti quizás, oh amigo, te entristecen las cosas
Que a los demás divierten y, satisfechos, gozan;
Porque tu, pobre amigo, ya has perdido la gracia
De Dios, porque has perdido la divina ignorancia;
Tu hacia los libros fuiste lleno de ardor; oh amigo,
Y has vuelto pesaroso, callado de los libros;
Tú, curioso, quisiste saberlo todo,
Y hoy sabes tanto que te hallas solo, solo.
La vida de la urbe tan grotesca y risible
Tu espíritu acongoja, por eso marchas triste,
Por eso en estas calles, dominio de la injuria
Y el ruido, paseas tu orgullo y tu amargura
Y en medio de animales que no piensan, oh, amigo,
Eres un melancólico animal pensativo.

FAROL

Tiene el flaco gigante sólo una pierna: es rengo;
Y las sombras escruta con un sólo ojo: es tuerto.
¡Y cumple el mutilado con su deber, empero!

EL MURALLON DE LA PENITENCIARIA

Tan monótono, triste y frío
- Es una hoja de la ley, -
Lo vi, que compasivamente
Le escribí un nombre de mujer.

PARABOLA DEL TROPEZON

Camino contemplando una estrellita.
Tropiezo con un farol de gas que ya no brilla.

Pienso: ¡Vaya un destino
Más estúpido el mío!:

Por ir mirando cosas eternamente nuevas,
Siempre tengo que darme contra las cosas viejas.

ENDECHA A UN ADOQUIN

Noble adoquín: Cuán miserable
Con vos compórtase el destino
Que, a ser pisado te condena
En una calle cuando, ungido
Estar podríais por la fama.
¡Sobre los hombros de un ministro!

ORO CALIDO

Yo, poeta sin dinero
Esta mañana de estío;
Me echo a andar por la avenida
Que llena de oro un sol lindo.

Y, oh sol, me lleno de tu oro
Las manos y los bolsillos,
Yo, que sin un sólo cobre,
Salí esta alborada exiguo,
Sol, me hallo por tu oro pleno
De ilusión y salud: ¡Rico!

Oro de sol, cálido oro,
Oro de sol encendido:
A ti nadie te acapara,
No hacen monedas contigo.
En la Bolsa no eres nadie,
En el banco eres un mito
Y en las casas de comercio
Un intruso entrometido.
Éntrate, oh sol, oro cálido
Por nariz, ojos y oídos,
Llena el pecho de los hombres
Y hazlos buenos y verídicos.
Éntrate oh sol, sol de oro,
Limpia, más que su bolsillo,
Limpia su alma de la roña
Del otro oro, oro frío.
Dadles salud e ilusiones;
Y hazlos, como a mí, tan ricos
Que canto y corro contento,
Sin un cobre en los bolsillos.

¡Échate sobre estos hombres
flacuchos y pequeñitos;
llénales de ideas, sangre,
músculos y amor: Sol lindo,
vuelve a amasar estas sombras
y has otra vez hombres vivos,
Oh, sol de oro, oro cálido
De esta mañana de estío!

UNA FAMILIA DE INMIGRANTES POR LA AVENIDA DE MAYO

Rumbo al oeste va por la Avenida
Esta ruda familia de italianos.
A la cabeza el padre, un hombrachote
Que lleva un chiquitín entre los brazos,
Detrás de él dos muchachas, dos gringuitas
De trenzas rubias y de ojos garzos,
Detrás la madre cuyo vientre elévase
Con la promesa de algún nuevo vástago
Y aun detrás cansadamente, marchan
Dos chicuelos cogidos de la mano;
Y golpean los rudos zapatones
Y exhiben los vestidos aldeanos
Aquellos inmigrantes que contemplan
Todo con grandes ojos asombrados.
Y hay no se qué simpática energía
En esos rostros por el sol tostados,
En esos montañeses animosos
Que del norte de Italia se arrojaron;
Y se hunden ahora en Buenos Aires,
Rumbo al oeste, con tozudo paso,
Tal vez a dar con la fortuna, hallada
En lustros de dolores y trabajo,
O en lustro de trabajo y de dolores
Tan sólo a dar con la miseria acaso.

PAISAJE DE AZOTEA

Democrático ornamento
del paisaje de azotea,
Colgada revolotea,
Con rápido movimiento;
La ropa interior al viento,
Y el viento, anciano burlón
Que mata sus ocios con
Travesuras de chiquillo,
Echa un tosco calzoncillo
Sobre un bordado calzón.

SALMO AL "COMPLETO"

Café con leche, pan y manteca:
"Completo" ¡oh, salve! ;
única cena de periodistas
y literatos rabiosos de hambre.

Café con leche del provinciano,
Pobre estudiante,
Pan con manteca que come haciendo
Malabarismos con ideales.

Unico almuerzo de modistillas
Sentimentales,
De "canillitas" y de empleados;
Almuerzo o cena del atorrante.

Vos que, por sólo veinte centavos
Quitáis el hambre
De vagabundos y soñadores
Hartos de luna, "completo" ¡oh, salve!

¡Salve, oh,"completo", bálsamo y tóxico
Del inmigrante;
Salve, oh, "completo" donde ha aplacado
Su genial rabia Florencio Sánchez!

DOMINGO DE LLUVIA

¡Llueve! ¡Qué tristes son las tardes
de lluvia en día domingo!
Las muchachitas costureras
Miran tras de los vidrios.
Con la pelota hecha de diarios
Juegan al fútbol unos chicos;
Lluvia malvada que impidiérales
Salir al campo a hacer partidos
Y el empleado que va al cine
Que es de su amor lugar propicio,
En vano aguarda, ella no llega:
¡Lluvia asesina de un idilio!
Talleres, clases, oficinas,
De mil proyectos largo asilo:
¡cuántos paseos ensoñados
allí, en seis días, han caído!
¡Llueve! ¿Por qué llueve esta tarde
que es de los pobres y los niños?
¡Que llueva toda la semana,
y que no llueva los domingos!

FE

Sentado en el tranvía, pensativo,
Decíame: ¿Es que en vano corre el tiempo?,
¿Es que siempre ignorancias e injusticias
Flagelarán al infelice pueblo?,
¿Es que siempre habrá mansos que soporten
La servidumbre y siempre habrá soberbios?
¿Es que aun la electrofuerza no propulsa?
¡Sangre hecha luz!, ¿El carro del progreso?
¡Y qué honda tristeza me invadía
paralizándome como un veneno!
Mas, sentado a mi diestra, con su traje
de labor sucio y roto, vi un obrero;
y, ¡oh, júbilo!, ¡Aquel hombre miserando
tenía un libro en sus callosos dedos!;
¡Y lo leía cavilosamente!
¡Qué proficua lección me dio ese obrero!
Entreví el ideal por los suburbios
Sembrando ideas, dando sentimientos;
¡y en vez de mi dolor, sentí pujante,
que una ola de fe me alzaba el pecho!

TACHO MUNICIPAL

Solo, en la calle se halla el tacho,
Herméticamente cerrado.

Porque encierran en él la cosa fea
Que algún político en su cráneo encierra.

EL CHICO LUSTRABOTAS

El cajón a la espalda,
Roto, sucio, descalzo;
Va el chico lustrabotas.
Se me ofrece el muchacho:
"¡Se lustra, caballero,
se lustra: diez centavos!"
Yo saco la moneda,
Se la doy y me aparto.
El, con cara de asombro,
Se me queda mirando.
¿Qué sabe el inocente
De mi afán trasnochado
De hacer creer a los niños
Que aún existen milagros?

PSIQUIS

Nada la inquieta ni conmueve
Ni la indigna; hela aquí
La psiquis del mediocre.
Y la del adoquín.

USINA DE LUZ ELECTRICA

Sola en la noche fiera de hierro, está la usina,
Sus ventanales le fosforecen cual pupilas.

E interminablemente rugiendo los motores:
Mole de monstruo que, inmóvil ruge, es su alta mole.

Mas de este cuerpo de hierro fluye luz eléctrica;
¡Y esa luz clara da movimiento, vida y fuerza!

¡Luz clara, salve! Salve, mecánica potente:
¡Por ti los monstruos ya no son vórtices de muerte!

EN LA HERRERIA

El tozudo martillo golpea
Contra el hierro su gorda cabeza.

El hierro sumiso se entrega; y en útil lo tornan
Martillo y horno y fragua y yunque.

"Dadme, les grito, dadme ese secreto
con el cual vosotros domináis el hierro".

Y yunque y martillo y horno y fragua:
"Es manso,
me responden todos: ¡Trabajar cantando!"

EN EL ZOOLOGICO

¡Oh, pavorreal, oh guacamayo, oh cisne!:
¡qué plumajes fantásticos, qué iridiscentes galas,
qué orientalesca pompa de las Mil y una Noches!
¡Y uno chilla, otro es mudo y otro charla!

Y en cambio, qué pobreza la del mirlo
Con su jaque de luto, o el pijama
Del zorzal o el batón de muselina
¡Que usa la calandria!

Zorzal, calandria y mirlo: ¡tres artistas
Del violín, del piano y de la flauta!

CHIMENEAS DE FABRICAS

Sobre los techos, que son peñascos
En el océano de la ciudad;
Yérguense altas, altas, muy altas,
Altas cual faros sobre la mar.
Faros son éstos, aún apagados;
¡Pero algún día se encenderán!

HABLA UN FAROL

Puestas en mi luz,
Sus miradas cien adoquines;
¡Juzgan a mi luz
Que de oro las tiñe!

Has de oír al iluminar,
El juicio de los que ilumines,
¿Se puede acaso iluminar
Y ser invisible?

LLOVIZNA

Llovizna. Las fachadas,
Vehículos, caballos,
Árboles y transeúntes
Visten un denso manto.

Llovizna. Cae un polvo
Que pincha cara y manos;
Tal como si cayera
Cristal pulverizado.

Estos días parece
Que los tristes humanos,
Se sintiesen más buenos
Más humildes y mansos.

Llovizna, cae y cae
Cuarenta días largos;
¡A ver si así se sienten
por fin todos hermanos!

VERSOS AL CLARO DE LUNA

Claro de luna: espíritu del mármol,
¡Quién poseyera tu serenidad!
Mi carne de hombre en ti se hunde gozosa,
Como en un luminoso manantial;
Mi carne de hombre cuya voz es eco
De la quejumbre de la humanidad.

Vagando por las calles solitarias y mudas
Como venas exhaustas del tísico arrabal;
Pensando en la miseria y el dolor que esconden
Estas casuchas que me ven pasar;
Me dije: ¡Quién gozara, claro de luna olímpico,
De esa pentélica serenidad
De no sentirte en nada culpable de lo triste
Y de lo malo que en los hombres hay!

Pero él me dijo: "Sufres porque aun no amas a todos,
Porque aun tu amor sólo a los puros das;
Ya ves como me entrego sin inquirir razones,
Me entrego todo a toda la ciudad.
Sé que sólo hago bien y voy sereno
Porque conmigo mismo me hallo en paz".

Oh, el hermano de todos, feliz claro de luna;
¡Quién poseyera esa felicidad!

MONTON DE ESCOMBROS

Una casa fueron antes,
Y ahora impiden pasar:
Es un montón de prejuicios
Que fueron una verdad.

LA BRUMA

Transeúntes y vehículos: la calle en lontananza,
Paisaje que camina, corre y danza.

Y el paisaje movible
Poco a poco se esfuma,
Que una mano invisible
Va pasando la mano de la bruma.

¡Y ya lo borró todo!
¡Todo!, Que aquí a dos pasos, nada se ve ya, ¡nada!
Y pienso, hundido en bruma como en un mar de lodo:
¿Bruma?, ¿lodo?: ¡El espíritu de la ciudad malvada!

AGUAS DE LLUVIA

¡Adelante, al río, al río! Cantan y brincan las aguas.
Sí, pero irán en los caños hediondos de las cloacas.

CLASE DE HISTORIA

La maestra a los chicos,
Les habla de los tiempos pasados:

Los chicos así aprenden que "Patria"
Es tronar de cañones,
Alaridos de clarines
Y lamentos de soldados;
Tormentas de metralla y de polvo,
Huracán de caballos;
Visión de sufrimiento y de sangre
Que los deja estupefactos.

Los chicos al salir a la calle,
Se cogen a puñetazos.

LA SONRIENTE VIOLINISTA DEL CAFÉ

La violinista del café,
Toca y sonríe. Y su violín
Atrae tanta clientela
Como su picaresco sonreír.

Y sus tangos me suenan a elegías.
Pobre muchacha, al exhibirte allí
Tocando hasta las doce de la noche,
Para alegrar los hartos que no pueden dormir,
Sólo me da tristeza tu música de esclava,
Cuyo deber es sonreír.

Desde la caja el amo observa hosco
A la muchacha del violín:
Cada sonrisa suya le trae una moneda;
Y ella olvidó hace rato que debe sonreír.

Sonríete muchacha y cumple con tu amo,
Sonríe y toca tu violín;
Si te hallas triste guarda tus tristezas
Para cuando estés sola, en tu chiribitil.

¡A ver muchacha, si sonríes,
sonríe y toca tu violín!

CABLES

¡Salud, cables lumineos,
Cables de luz eléctrica,
Que la ciudad cubrís como vibrante
Red de venas y arterias
En donde, rica sangre luminosa,
Potente sangre nueva
Por un cuerpo de joven,
Pasan las ondas de la luz eléctrica
Que dan vigor y movimiento y vida
De púgil macho a la ciudad moderna!

IMPRENTA

En el vasto salón flota un murmullo
Cual si una abeja colosal, zumbando,
Trabajara su miel, hermosa y útil.
Máquinas de filosas dentaduras
Y máquinas de brazos incansables:
Monstruos esclavos de la inteligencia,
Papeles tragan, papeles arrojan.
Giran rodajes y poleas huyen:
Son nervios conductores de energía.
En luengos delantales enfundados,
Unos hombres se inclinan silenciosos:
Son los tipógrafos, los que hacen libros,
Eso así pequeñín tan importante
Que puede unir o separar los hombres,
Porque llevarles puede la mentira
Que los separa o la verdad que únelos.

Tipógrafos, obreros silenciosos,
Frente al cajón de letras; sois sagrados:
En vosotros está el unir los hombres; ah, tipógrafos,
El odio y el amor, el bien y el mal,
Pasan por vuestras manos, se hacen libros
Y la mentira o la verdad conducen.
Ah, si de vuestras manos laboriosas
Sólo libros de amor y bien surgiesen;
Si todos los tipógrafos del mundo
Se negasen a hacer los libros de odio
Y los libros del mal. ¡Si se negasen!

DIALOGO DE UNA CLOACA

Me dice una cloaca con su boca de vieja:
- ¿Por qué crees que colocan ese armatoste allá?
Y me señala a un poste de casco y de machete
Que, en la esquina parado, se harta de bostezar.
Yo le digo: - Supongo que es por guardar el orden.
- ¡No!, dice ella, lo han puesto para hacerme callar,
¡Si yo hablase!, Si hablase, te aseguro:
no queda un hombre vivo en la ciudad,
¡Tales cosas diría de lo que sé de todos,
que de asco se iban a asfixiar!

A LA LUNA

Luna, pedazo de día
Olvidado allá en el cielo,
Alumbra los arrabales
Siempre oscuros y en silencio.

Que en los arrabales viven
Tus devotos más sinceros:
Costureritas románticas
Y empleados que hacen versos.

Entra, luna bondadosa,
Al cuarto de esos obreros
Que están conversando a oscuras
Porque no tienen dinero.

Y entra a aquel otro cuartucho
Donde sueña un pobre enfermo,
Que quizás el pobrecillo,
Quizás se llame Carriego.

Huye de esas avenidas
Iluminadas del centro,
Luna, y ve a los arrabales,
Que no alumbran los gobiernos.

LIED AL VIENTO DE OTOÑO

Va errabundo por calles y aceras,
Viejo loco, va el viento otoñal;
Llena calles y aceras de hojas,
Hojas mustias que obliga a danzar.
A las hojas marchitas unidos,
Invisibles ensueños se van;
Arrancoles el viento de otoño
De los pechos que hallara al pasar.
Y en la misma girógava danza,
Enlodados y rotos, caerán:
Al olvido cruel los ensueños,
¡Y las hojas al tacho fecal!

A OSCURAS

Esta noche la ciudad quedó a oscuras.
¿Ha caído un diluvio de curas?

ESTE VIEJITO HEBREO

Este viejito hebreo que hoy vende cigarrillos
Y que ayer tronar pudo del mismo Sinaí;
Cuando paso, sus verdes, lacrimosos ojillos,
Cual si me suplicase, doliente, pone en mí.

Yo no fumo y, empero, sin comprarle no paso;
Y el día que le compro, por toda la ciudad,
Iríame y cantándoles a los hombres mi caso
¡Hoy hice una acción buena sin hacer caridad!

Pobre hebreo viejito, no sabes qué te debo;
Gracias te doy, viejito, de todo corazón;
Tú, sin saber, me brindas al fin un goce nuevo:
¡Dar, y no recibir humillación!

LA MACETA DE PENSAMIENTOS

Desbordante en floridos pensamientos
Sobre un balcón estaba la maceta;
Pasó un doctor y, lívido de envidia,
Avivó el paso, baja la cabeza.

UN ARBOL RETORCIDO Y SECO

El tronco retorcido ­ cual preso de la angustia
De conocerse estéril ­
Dos ramas esqueléticas,
Como dos brazos yergue:

Diríase que este árbol
Fuera algún viejo místico, un imbécil
De esos masculladores de plegarias
Que se quedó momificado en éxtasis.

Con sus raíces fuera
Parece arrodillado sobre el césped.

FABRICA

Monstruo rojo que ruge;
Y por la chimenea de su nariz,
Arroja un vaho sucio
Y un negro hollín.

En medio de las casuchas
Del arrabal;
Su oblicuo lomo se yergue apenas,
Agazapado está.

Aguarda. Hacia sus fauces
Comienzan a afluir,
Hipnotizadas víctimas, hombres y niños
Del rojo monstruo diario festín.

Mas no se los devora,
Que un vampiro es la fábrica: sólo les chupará
Unas gotas de sangre;
Y así todos los días, treinta años vivirán.

Y la majada,
La majada senil
De hombres tuberculosos y de anémicos niños;
Todos los días, todos los días, va y viene. ¿Y?

SE COMO ESTE FAROL

Util, venciendo sombras yergue
Su testa de cristal;
Y en su interior, como una idea,
Lirio hecho luz brillando está.

Erguido y útil
¿Quién me grita: sé como este farol?,
¡Sé un cristal límpido por fuera;
y que haya una luz en tu interior!

TREN DE INMIGRANTES

Hipante, rompió a andar aquella boa
De luenga curvatura.

Iban en él ancianos
Cual patriarcas de faces cejijuntas,
Iban en él robustos
Mocetones de caras rubicundas,
Iban en él mujeres
Amamantando criaturas:
¡Pujante entraña gringa,
El germen de la América futura!
Meridionales cabelleras de ébano
E hiperbóreas rubias;
Pechos, por lo combados, de marinos;
Manos de labradores, por lo rudas;
Facciones italianas,
Hebreas, españolas, sirias, rusas.
¡Analfabeta plebe,
toda entusiasmo, fe y musculatura!

Se abalanzó frenético
Por las pampas incultas;
Y le grité al mirarlo
Hundirse de un boscaje en la espesura:
¡Salve, máscula sonda
que adentras en un virgo y lo fecundas!

LA FECUNDIDAD DEL SUBURBIO

Trisca por zanjas y entre matorrales
Un montón de cabritos y corderos,
Juegan alegres como colegiales
Cachorros y potrillos y terneros.
Llenan los patios, pueblan los corrales
Los pollitos redondos como ceros;
Implumes pajarillos, los nidales,
Y rosados lechones, los chiqueros.
Y por las callejuelas soleadas,
Como cestas de frutas desbordadas,
Hierve de chicos retozante caos.
¡Púgil suburbio, tu genial presciencia
cumple así, con magnífica opulencia,
el bíblico: "Creced, multiplicaos"!

MOTIVO DE PENA

¿Cuál motivo de pena más hondo
Este hombre que pasa llevando
Los botines lustrados y rotos?

LA ESTATUA DE UN GENERAL

La mano al pecho, concentrado, su pecho mira,
Ceñuda y baja la cabeza meditativas:
Medita en mármol, ya que nunca lo hiciera en vida.

VIEJO FLAUTISTA

Con su flauta y su miseria
El viejo ambula de café en café.

La flauta aspira silencio;
Y lo hace musical voz de mujer.

Con algo muy melodioso,
Flor entre piedras, une los ruidos del café.

Y no falta quien lo aplauda
Ni quien le grite: ¡Deje de joder!

Su humillación y su música,
Son dos monstruos gemelos que exhibe en los cafés.

ALGO SIGNIFICATIVO

Antaño, en que eran los clérigos
Quienes leían los libros,
Las iglesias, elevándose
Sobre el poblachón hundido,
Sus torres sobresacaban
Del colonial rancherío;
Mas hoy cualquier ciudadano
Devora cientos de libros,
Y hoy la casa en que cualquiera,
Allá en el décimo piso
Se pasa en claro la noche
Y estudia meditativo;
Sobresale de la cúpula
Del campanario más risco.
Lo cual no deja de ser
Algo significativo.

PROHIBICIONES EDILICIAS

"Es prohibido escupir", dice un letrero,
"Es prohibido" (reparad
como concuerda es con prohibido,
la sintaxis municipal).

Aquí un cartel prohíbe los carteles.
Otro prohíbe transitar.
¿Por qué no plantan éste?: "Ciudadanos:
Se prohíbe pensar".

MITIN

Ladran y ladran doctores; y aplaude la multitud.
Aplauso: yugo que haces del cuello humano un testuz.
Yo la grito: Estos doctores son lobos que buscan éxito,
Y el lobo harto se transforma en perro.

Pero se hunde mi voz en el silencio de todos,
Como una piedra en un charco de lodo.

EPOPEYA

En la acera de un mísero suburbio
Se levantaba el plátano;
Dio sus hojas juguetes a los niños,
Dio reposada sombra a los ancianos,
Dio oxígeno y verdor a los obreros
Que regresaban del taller cansados,
Junto a su tronco jóvenes parejas,
Ocultas, se besaron.

Fue en vida compañero de los pobres
Y ahora se ha secado.

Y como ya el invierno silba, y muestra
De nubes blancas el cabello cano;
Los compañeros pobres de su vida
Han hecho leña al árbol.
En el fogón de las cocinas pobres
Se hará cariño el plátano;
Y se entrará cual cálida caricia
En esos cuerpos por el frío helados.

¡Qué epopeya la tuya más hermosa:
te envidio, viejo plátano!

Cual tú quisiera ser al pobre útil,
Bueno para el anciano,
juguete de chicuelos,
nido de enamorados.
Y, muerto, aún poder decir al pobre
Que a su casucha torna triste y malo,
Porque sufre injusticias, fríos, hambres:
¡Bien, ya podéis quemarme y calentaros!

LA LUNA POR LOS TECHOS

Está la luna tan baja,
Que se esconde entre los techos de las casas.

Ve y escucha por las largas chimeneas;
Y es por eso que está roja: ¡De vergüenza!

PASA UN SENOR CATEDRATICO

Pasa un señor catedrático
Profesor de lenguas muertas,
Tierseguido pasa ese
Grafófono de galera.
Pensando pasa, pensando
Con inscripciones en piedra,
Papiros y jeroglíficos
De Egipto, India o Caldea.

¿Qué dicen los pechos mórbidos
De esa briosa doncella?
¿Qué dicen esas corolas
Cual rojos labios, abiertas?

¿Qué dicen las rutilantes
Pupilas de esas estrellas?
¡Hable, señor catedrático,
Profesor de lenguas muertas!

EL DESTINO DE POCHA

Esta chiquilla es pobre, pero además es bella,
Si no muere de tisis, Pocha será ramera.

Tendrá besos y alhajas, goces y encajes, Pocha:
Si antes, piojos y anemia, chica, no te devoran.

Y entonces a los mismos que amenazan de tisis
Tu vida de chicuela, tú matarás de sífilis.

¡Vaya chiquilla, vaya con tu destino, vaya!:
¡Matar los que mataron a tu padre en la fábrica!

EL AUTOMOVIL DEL ARZOBISPO

La naturaleza ha creado el derecho común,
El privilegio el derecho privado.

San Ambrosio

La opulencia es siempre producto del robo.
San Jerónimo

El rico es un ladrón.
San Basilio

Es la iniquidad la que ha creado la propiedad privada.
San Clemente.

El rico es un bandido.
San Crisóstomo

Más fácil cosa es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar el rico en el reino de Dios.
San Marcos

Llegó en auto ­ un auto propio y de librea ­
Monseñor el arzobispo.
(Me acordé de San Clemente, San Crisóstomo y San Marcos.
Me acordé de San Jerónimo, San Ambrosio y San Basilio).

Monseñor, el arzobispo, descendió de su automóvil
Ante espaldas genuflexas de lacayos.
(Me acordé de San Jerónimo, San Ambrosio y San Basilio.
Me acordé de San Clemente, San Crisóstomo y San Marcos).

HABLA UN CHARCO DE AGUA SUCIA

Sigue, hombre infatuado que me escupes
Sin saber que he sido nube.

Sin saber que aun llegar puedo a ser aljófar
En el cáliz de una rosa.

Proseguid, hombre infatuado que no lees
Más que el mísero presente.

ROMANCE DE UNA MARGARITA

Sobre el terroso empedrado
De una calleja, abrió el bello
sol de su corola,
en una linda mañana de enero.
Toda la mañana al aire
de la calleja dio besos;
Y la besaron las brisas
de la calleja en silencio.
El sol toda la mañana
Brilló en sus pálidos pétalos;
Y al irse el sol, un caballo
Que pasara casi muerto
Por el hambre y la fatiga
De trotar el día entero,
Un pobre caballo paria,
Se comió el sol de sus pétalos.
Sólo quedó el tronco mustio.
¡Vulgar romance, por cierto!

A PESAR DE TODO

Tan sólo hay dos amigos fieles que no te dejan,
Son: tu sombra y tu imagen.
Ya sabiendo tal cosa, húndete entre los hombres
Y échate por las calles;
A buscar quien te estime
Y a encontrar quien te ame.

PASA UN FRAILE FRANCISCANO

Lo componen tres bolas: trasero, cara y vientre
Que unifica un severo sayal de franciscano
Y mueven dos sandalias de palmípedo; en síntesis
Un volumen que ocupa un lugar en el espacio.

MEADEROS

¡Oh, mármol de meaderos, ay, triste;
Ser mármol de una estatua pudiste!

PUPILA DE MUJER

Pupila de mujer: flor de dos pétalos,
Que perfumas con miradas;
Por tu lado pasan hombres
Derrotados, tristes pasan.
Nunca sintieron esos tristes hombres
Que un mirar de mujer los perfumaba;
Y les hacía el corazón más bueno,
Pues, ¡Míralos tú, muchacha!
Mira a esos pobres hombres ya canosos
Que por la calle y a tu lado pasan,
Míralos tú, ya que mujer ninguna
La flor de su pupila echó en sus almas;
Sé tú cual no son todas las mujeres,
De su hermosura hipócritas avaras,
Éntrate por los ojos de esos hombres
Que levan las cabezas agachadas:
Empleados canosos y dispépticos,
Cuya fuerza de joven marchitaran
Entre cuatro simétricas paredes
Sumando ajenas ganancias;
O canosos obreros
Cuya ilusión de niños torturaran
En una labor monótona
Qué, embruteciendo al hombre,
Hízoles máquinas.

Mira a alguno de esos tristes,
A quien nunca nadie amara;
Pupila de mujer: flor de dos pétalos
Que perfumas con miradas.

A UN BANCO DE PLAZA

Eres, banco de plaza,
Un manso animalito en cuatro patas.

Humilde como un burro, en tu ancho lomo,
Le brindas al transeúnte asiento cómodo.

En ti hoy jugaron niños, dormitó un atorrante.
Descansó un mercachifle, se besaron amantes.

Me siento en ti; y, oh banco, soy más puro:
¡Tu me infundes tu humilde bondad de noble burro!

LOS ADOQUINES Y EL FOCO

Están los adoquines murmurando:
¡Ved al necio del foco allá en lo alto!

¡Ved al necio del foco!,
¿Qué?, ¿Se creerá la luna el orgulloso?

El foco nada dice;
Y echa su luz sobre los adoquines.

ANECDOTA

Pasan hombres, más hombres, más hombres, jadeantes.
Grito: ¡Honrado! Ninguno se da por aludido;
Grito: ¡Ladrón! Y todos miran interrogantes,
Como si les hubiese gritado el apellido.

NIÑOS DEL ARRABAL

Allí donde la urbe no llega todavía
O donde dejó algunas casitas olvidadas:
Ranchos de paja y barro,
Casuchones de latas,
Que caminar parecen hacia ella,
Como para alcanzarla;
Juegan los niños sucios y descalzos
De mejillas carnosas y brillantes miradas.

¡Y son hermosos estos niños sucios
bajo el redondo sol, junto a la inmensa pampa!

En tanto muge la ciudad oscura
Por la nasal sirena de sus fábricas.
Libres y hermosos corren y al sol juegan los niños;
Como frutas maduran estos frutos con alma.

Y frutas son, tan sólo hermosas frutas
Que en un festín de ricos han de ser devoradas:
Los niños en la fábrica almorzados,
Las niñas como postre y con champaña.

¡Pienso en esto y los puños
Se me hacen dos garras;
Pienso en esto y los gritos
Hierven en mi garganta!

MUJER PREÑADA

Pasa exhibiendo el vientre como un fruto
Que fuera a reventarse de maduro.

PASA LA RAMERA

Pasa la ramera. Pasa entre el gentío;
Tiene hondas arrugas y el pelo teñido.

Los ojos febriles ­ dos diamantes falsos -,
Rosas las mejillas ­ dos flores de trapo -.

Quizás por llenarme de voraz lujuria,
Pasa la ramera mirándome impúdica.

¡Pobrecita!; y sólo consigues, hermana
!Llenarme de lástima!

APLAUSO

Al concluir el orador,
El eco del aplauso alzó.

Aplauso: Eco del lugar común,
Balido de la multitud.

HOMBRES SANDWICHES

Un cartel delante y otro por detrás,
En medio un anciano: los seis hombres pasan.
Son seis cosas sucias, son seis cosas tristes
De curvados lomos y faz resignada.

Lentamente en fila, van junto a la acera:
Ropas de espantajos de sus hombros caen;

Dejó la miseria sin luz sus pupilas,
garabateo arrugas en su frente el hambre.


Alguno los mira por curiosidad,
Que en este espantoso "¡sálvese quien pueda!"
Que es este naufragio de la diaria vida,
El dolor ajeno cobra indiferencia..

Y todos los días por las calles vagan
Trágicos, ridículos. Que por un mendrugo,
Alquila el comercio cotidianamente
Su hambreada carne de tumba al suburbio.

LA REVELACION

Veinte años hacía que Segundo Fernández
Por la acera de siempre y a tal hora, lo mismo
Que si fuese un autómata; caminaba al empleo,
Resignado a su vida siempre igual de utensilio.

Caminaba esa tarde cuando oyó que a su paso
Una voz femenina le gritaba a los niños:
- ¡Chicos, pronto al colegio, ya es la hora que pasa
el viejito de luto, pronto, apúrense, chicos!

Y esa tarde - ¡esa tarde! ­ Comprendió la tristeza
De su vida monótona; se sintió cual vacío;
Trabajó desganado; no comió, pesaroso.
¡Y esa noche en la almohada sollozó como un niño!

PALABRAS OPTIMISTAS DE UN POETA CALLEJERO

Arrojo sentimientos a las calles,
para nutrir conciencias con esos frutos bellos;
Mas estos hombrecitos de la ciudad endebles,
Rehuyen mi alimento.
Su conciencia aún no tiene ojos ni tiene oídos;
Pero son puros ojos y oídos estos dados
Hombrecitos de calles para ese mercachifle
Que en una esquina envuelve prejuicios en palabras;
Y echa a la muchedumbre
Que devora tal paja. (Ya la vomitará sobre las urnas
Pero en boleta electoral trocada).
¡No importa!: Cuando a vuestra conciencia necesitéis
- ¡ya hermosa y fuerte! alimentar;
como en vez de palabras la nutren sentimientos,
buscaréis estos frutos míos que hoy despreciáis!

MALA ADMINISTRACION

La muchedumbre de gringos
Inmigrantes congestiona,
Descomedida y gritona,
Un andén de la estación;
Y en otro andén, casi juntos,
La muchedumbre pacata
De ricos va a Mar del Plata.
¡Qué mala administración!

Qué administración más necia:
Poner junto a esos señores
Hombrazos trabajadores.
Qué falta de educación;
Qué administración más torpe:
Poner junto a esas señoras
Unas gringas paridoras.
¡Qué mala administración!

REFLEXION FRENTE A UNA IGLESIA

De esta iglesia suntuosa, sólo veo
Los prudentes pararrayos de sus torres;
Y me digo:
Aun renegando de la ciencia está la Iglesia;
Mas coloca pararrayos en sus torres.

CABALLO

Fuerte caballo, que brincar pudieras
Por la verde extensión de las praderas
Su silencio inundando de carreras,
Magnífico y feliz;
Marchas muy quedo, y arrastrando un carro,
Yuso el rebenque y sobre hediondo barro,
Pintado de las calles el guijarro
En tu pupila gris.
¡Destino de hombre el tuyo, bestia mansa:
ser fuerte y no gozar nunca de holganza,
ser bravo y solo haber por esperanza
el pienso y el maíz!

ORADOR

Como las elecciones están próximas,
Justicia y libertad promete al pueblo.
Cansado de leer, para limpiar de ideas el cerebro
salí a la calle,
nada mejor que oír afirmaciones
que no dejen dudar de cualquier necio.

TREN DE CARGA

Uno detrás de otro pasan los vagones,
Van de gris vestidos como presidiarios,
Lentamente ambulan por los arrabales
Que pasar contemplan sus sucios hermanos.

Marchan como autómatas, lentamente marchan
Con el andar triste de obreros ancianos
Que saben que nunca sabrán de otra senda:
Sino ir al trabajo volver del trabajo.

Yo no sé qué cosa dan los que trabajan
Sin una protesta, siempre resignados.
¡Pobre el tren de carga!: Sus vagones grises
son como borricos enormes y mansos.

Uno detrás de otro pasan los vagones,
Son un algo opaco, sonámbulo, vago.
Cual si las casuchas grises del suburbio
Una detrás de otra se fuesen al campo.

RAMERA

Es una pobre china fea y sucia
Que a cualquiera se da por cualquier cosa;
Va con recato, mira mansamente
Y ofrenda tímida sus carnes fofas;
Su mal vestido y sus zapatos chuecos
La noche oculta en un ropón de sombras.
(Presiento en qué desván y en cual yacija
brindará el santo goce, esta bazofia).

Ramera pobre cuyo cuerpo estéril
El generoso amor del pueblo sacia;
Pobre ramera del amor barato
Que sólo escucha insultos y ve infamias
Cuando pasó a mi vera, yo le dije
Con mi más dulce voz: ¡Adiós hermana!
Seguí. Y ella de asombro, puro asombro,
¡Me arrojó, impúdica, su risotada!

DILEMA

Son los templos sombríos, húmedos, silenciosos.
Por las calles alegres soleadas,
¡Cruza la vida con férvido vocear!
Y aquí surge el dilema: ¿Son las calles
O son los templos los que están de más?

DORMITORIO

Es cruel ese bello dormitorio
Que se exhibe detrás de la vidriera
De la lujosa mueblería:
Está allí cual burlándose
De esas parejas de los novios pobres
Que, pasando, se quedan como en éxtasis,
Frente al cristal de la vidriera, mudos.
¡Ellos, los pobres, los que no se casan,
porque no tienen los ahorros
con que comprar la cama y el ropero!

UN DIAMANTE

Va irradiando en la corbata,
La corbata va adelante;
Y detrás de ella va un hombre
Pretexto de ese diamante.

BOXEO

Alrededor la bestia muchedumbre
Y se mueve esa boa sin cabeza.

Se agita el monstruo:
Diez mil garras se crispan frenéticas,
Diez mil ojos que brillan terribles,
Diez mil pies que patean.

El odio vibra en el reptil acéfalo
Como si fuese una corriente eléctrica.

El ambiente se mancha de gritos:
¡Ruge la bestia!

Excitados los nervios
Y de rojo, ebria,
Insensible, feroz, primitiva;
El ambiente de insultos incendia.

En el centro hay lanzando
Cuatro mazas sangrientas,
Dos payasos vestidos de músculos
Se golpean.

REFLEXION ANTE LA ESTATUA DE UN PROCER

Esa mano en el pecho
Y esa apostura de hombre que pensara,
La "pose" nos denuncia.
Fabricantes de estatuas,
No valéis lo que vale la más simple
Máquina fotográfica:
¡Vamos, haced un prócer,
tan siquiera una vez, en instantánea!

ARBOLES FLORIDOS

Cual si aguardaran nuestro paso, de pie,
Junto a la verja se yerguen los florecidos árboles.
En las axilas de sus ramas,
Se esconden nidos: frutos musicales;
Y se estiran sus ramas plenas de flores rojas
Tal como brazos que nos las brindasen.

¡Qué extraños parecéis brindando vuestras flores,
aquí en la urbe, donde todo es de alguien!
Tenéis de artista eso de darnos todo
Cual la naturaleza os lo enseñare;
Pero en la urbe sois un mal ejemplo:
¡Violáis el principio de propiedad, oh, árboles!

VENTANAS DE HOSPITAL

Ventanas de hospital.
Al través de las cuales más hermoso es el cielo:
En vosotras se hunden las miradas dolientes
De los enfermos pobres, de los tristes enfermos.

Y vosotras, pupilas de sol y azul brillantes,
Miráis fraternalmente a los enfermos;
A los enfermos pobres, a los enfermos tristes
De ilusión de salud llenáis el pecho.

Ventanas de hospital, sois más humanas
Que los graves doctores y duros enfermeros
Que a los enfermos pobres, que a los enfermos tristes,
En vez de una palabra buena, dan remedios.


La vida indiferente es egoísta;
Está bajo vosotras como un río de hielo;
No miréis a la calle de los hombres, ventanas;
Mirad solo a los cielos.

Si a los enfermos pobres, a los enfermos tristes
Olvidan los vulgares hombres que no son buenos;
Ventanas de hospital, fraternalmente,
Dadles azul y sol a los enfermos.

VOX FINIS

"¡Por fin me veo libre del árbol! ¡Por fin vuelo!",
Dice la hoja seca que va cayendo al suelo.

MENDIGUILLA

El frío la clava como un alfiler;
Y la mendiguilla tiembla contra el muro,
Como mariposa prisionera en él.

MALOS OLORES

Aguas servidas, cajón de residuos,
Polvo, excremento de caballos,
Humo de incendios y de fábricas,
Sudar de hombres apiñados,
Hollín, gas, quema de basuras,
Los cementerios putrefactos,
Los hospitales, conventos, cuarteles.
Ninguno dais olor tan malo
Como el montón de palabras inútiles
Que hacen el aire rarefacto.

CASA DE ALQUILER

Que bien comprendo tu tragedia,
Casa de alquiler:
Los que en ti viven no te aman,
Casa de alquiler,
Nadie en tu tierra plantó un árbol,
Casa de alquiler,
Ni en tus balcones colgó un tiesto,
Casa de alquiler;
Apresurados en ti viven,
Casa de alquiler,
Luego se mudan y te olvidan,
Casa de alquiler.
Te compadezco, pobre casa,
Casa de alquiler;
Eres como una prostituta,
Casa de alquiler.

HABLA EL AGUILA CAUDAL

Soñador: Sueña y a la vez combate;
Sé un águila caudal, soñando, vuela,
Bebe cielo y espacio; pero aguza
Garras y pico al descender a tierra.

LA BRISA

La brisa es como un viento sin pasiones.
¡Oh, brisa pura, echáos a las calles
Donde egoísmos y codicias corren!

UN ACORAZADO EN EL RIO DE LA PLATA

¿Qué haces en este río laborioso?¡ Asesino!
Ya lo ves: las ciudades que beben de sus aguas
Son buenas: no se ocultan en duros murallones
Ni enseñan baterías al que llega: Son mansas.

Río de dorso pardo
Cual el lomo de un buey:
Es este río manso como un buey laborioso,
Y marcha lentamente y va lejos, como él.

A sus oscuras aguas como manos de obreros,
- vale buscarles callos a estas aguas fecundas ­
paquidermos sin garras, las hienden transatlánticos,
cetáceos sin dientes, buques de paz las surcan.

No hay en él otro hierro que el de puentes y diques
Ni otra acción que la fuerza de grúas y de usinas,
Que allí arroja en los barcos de todas las banderas
La pampa agricultora sus entrañas magníficas.

Todo es en este Río de la Plata, pacífico,
Tanto que se dijera de este río tan ancho;
Es una pampa líquida que prolonga la verde;
Y en la cual cada quilla es un arado.

¿Qué haces en este río laborioso? ¡Asesino!
El honor ­ ya lo saben los pueblos ­ no está en ti:
El honor se halla en esos, los barcos que trabajan;
¡Tú eres un extranjero de la vida, fakir!

¿Qué importa que te cubras bajo la ley? ¡Hipócrita! ;
Soldado o criminal,
Asesino o guerrero.
- Ya lo saben los pueblos, ¡por fin! ­ Todo es matar.

Tú, acorazado, yergues una bandera al tope;
Mas no es la de los otros, los buques del trabajo,
Esa tuya se yergue como desafiante;
Mudo insulto que dicen los ojos, no los labios.

Tú, acorazado, llegas de acero revestido;
Y mostrando las bocas de tus cañones, negras,
Negras bocas que dicen sólo injurias de fuego.
¡Ah, qué distintas bocas las de las chimeneas!

Mira a tu alrededor: todos trabajan,
Sólo tú no trabajas, ¡holgazán! ;
Sólo tú en el multánime movimiento que lucha,
Quieto como un cobarde, contemplas trabajar.

¡Vete, felino, vete al océano!
Tú eres feroz y astuto como él,
¡vete!, Aquí en este río manso y bueno
cuya energía es útil, porque no es tigre, es buey;
aquí eres un intruso:
eres como un gendarme en un taller.

A UN FOCO ELECTRICO

Foco, tengo una luz: la inteligencia,
Que antes quise hacer tea.

Una tea incendiaria:
Roja lengua de odios y venganzas.

Mas con tu luz, foco sereno,
Me has enseñado a ser útil y bello.

Un foco haré mi inteligencia dije:
¡Y hoy sólo quiero que ilumine!

DESIGUALDAD, DOLOR...

Palacios de pomposa arquitectura
Y miliunochescas avenidas;
Y también pestilentes conventillos
Y arrabales hediondos de inmundicia.

Hombres que viven recogiendo bosta
Y hombres que como a ídolos se vivan;
Mujeres, niños que el trabajo agota
Y otros que sólo de ocio se marchitan.

Junto a los hijos hartos
Del rollizo rentista,
Pasa la flaca prole del obrero
Camino de la fábrica asesina.

Y junto a la "señora" - o la ramera -
Que de joyas rutila,
Va la madre flacucha que trabaja
Para alhajar la vanidad ahíta.

¡Siempre desigualdad!: Esta es el hada
que rige nuestros ciudadanos días;
pero ¡siempre dolor! : Este es el genio
presente de continuo en nuestra vida.

Dolor, desigualdad: Amos de todos,
Hijo cruel de madre prostituida,
Con hambre y llanto hartáis vuestros señores,
Pan de placer que el mísero fabrica.

Hombres, hombres hermanos:
Vida es dolor, nos dice el pesimista.
Nuestra vida es dolor, hermanos hombres:
¡Pero no debe ser dolor la vida!