narrativa

EL FUTBOL

Vamos a hablar del deporte favorito de la juventud de hoy. El que llaman fútbol. Del inglés: football, o sea pie-pelota. De aquí que los puristas hispanos lo quisieran llamar "balompié". Fracasando una vez más los puristas, siempre fuera de la realidad de la vida, o como un guarango diría: "siempre meando fuera del tarro".

El fútbol, ¿nació en Inglaterra? Seguramente, no. Pero en Inglaterra nacieron sus leyes. El fútbol, como algunas danzas salvajes, constituye una guerra en pequeño, y la guerra es la ocupación más importante entre los pueblos primitivos. Por eso en los niños y los jóvenes, siempre con mucho de salvajes, el fútbol merece sus más entusiastas predilecciones. Entre los indios de América existía un juego que, si no era el fútbol precisamente, se le asemejaba. El fútbol inglés nació, posiblemente, de las invasiones que los piratas daneses o normandos llevaban a las islas británicas. Jefe de ellos que caía en manos de los que habían rechazado el ataque, era degollado prestamente. Y disputado su cráneo como trofeo entre las facciones de los pueblos que intervinieran en el rechazo. El triunfo se celebraba en los años siguientes con una fiesta simbólica en la cual, en vez del cráneo, se disputaba una pelota.

He aquí la hipótesis del nacimiento del fútbol en Inglaterra. Ahora los gobiernos fomentan el fútbol y todos los deportes. No sólo es un modo de dar cauce a los instintos bélicos de la juventud, también sirve a los gobiernos para entretenerla, para que no piensen en el mal uso que los gobiernos hacen a los dineros de todos. Pero no siempre los gobiernos consideraron al fútbol un aliado de sus intereses. Se jugaba tan brutalmente que muchos jóvenes quedaban lesionados e inútiles para la guerra, ocupación entonces la más importante, el rey Eduardo II en 1314, dio un edicto contra "el juego de corridas con pelotas grandes" (aún no tenía nombre). Más adelante, 1457, se declaró delito el juego de las corridas con pelotas grandes. Después Cronwell lo abolió como "ocupación excesivamente frívola para puritanos". Con la restauración de la monarquía, reapareció el fútbol y en el siglo XIX se lo reglamentó para civilizarlo, quitarle su agresividad salvaje, llevarlo de las plazas de los pueblos a los patios de las escuelas.

Un francés llamado Alfred Misson, en su libro "Memorias y observaciones hechas por un viajero", año 1698, escribe: "En las Islas Británicas, en invierno se practica el fútbol, un ejercicio agradable y útil. Consiste en una pelota de cuero llena de aire del tamaño de una cabeza de hombre, la cual se empuja y hace saltar a puntapiés. Se juega en las calles, y en ese ejercicio interviene el que lo desea". Llevado el fútbol de las calles y plazas, todas con piso de tierra, a los patios enlozados de los colegios, surgió la dificultad de que los golpes se hacían más peligrosos. El colegio de Rugby fue el primero que contó con un campo con césped. Allí entonces se siguió jugando el fútbol primitivo con las manos y los pies. En los colegios que no contaban con campo de césped, se prohibió el uso de las manos. Es así como el primitivo juego se dividió en "rugby" y "football". En el año 1863 se realizó un congreso que decidió la separación de los dos juegos. Y se los codificó. Hasta ayer nomás, entre nosotros, no se hacía mucho caso de estas leyes y los jugadores, cuando no los espectadores, empleaban las manos también, aunque no contra la pelota sino contra los ojos o la nariz del adversario. Allá por 1865, empleados de ferrocarril y casas de comercio inglesas comenzaron a jugar el fútbol en Buenos Aires.

Los crioyos se sonreían, despectivos. Ellos jugaban a las carreras de caballos o a pegarse puñaladas, entretenimientos más viriles que ese juego inofensivo de patear una pelota. Algunos, pocos, practicaban el juego de la pelota a mano o a paleta que veinte años más tarde llegó a sustituir en la pasión del pueblo a las riñas de gallos. Pero la pelota vasca había de ser barrida por el fútbol. En 1881, un mister llamado Alejandro Watson Hurton, con los alumnos de su colegio, "English High School", organizó el primer "team" que, en 1900, habiendo conquistado el campeonato, pues ya había varios clubs que se lo disputaban, tomó el nombre de "club Atlético Alumni". Vivió hasta 1912. No mucho más de cien personas presenciaban, sentadas en el césped, alrededor del "field", aquellos finales de campeonato. Hoy los presencian cien mil hinchas roncos de entusiasmo colérico. Antes de 1910 ya se habían formado los clubs que hoy polarizan el entusiasmo de millones de jóvenes: River Plate en 1901, Ferrocarril Oeste en 1904, Chacarita Juniors en 1906, San Lorenzo en 1908… Algún día tal vez se hable de "Muchachos del Sur", el club de ustedes, como hoy se habla de Boca o de Racing. Todo lo grande nace humildemente. Una encina comienza por ser una planta y una montaña un montón de piedras. Yo he visto cuando venían clubs de Inglaterra y aun de Australia a jugar con los jugadores argentinos. Eso no era competir, era enseñarnos. Hoy, ¿quién nos enseña? Bueno, pero hoy el "field" se llama cancha y el "team", cuadro y el "golkeaper", arquero, y el "dribling", gambeta y el "shot", patada… hasta que no les dimos nombres nuestros a las cosas del fútbol, tuvimos que aprender. Desde que los hicimos crioyos, enseñamos a los que nos enseñaron. ¿No les parece, muchachos, que en esto hay una gran lección de optimismo?