narrativa

LAS RIVALES

Cansado de las reyertas de los hombres, el Todopoderoso mandó a su Arcángel predilecto para aquietarlas. Este vio a los hombres combatir en dos partidos, exigió que se adelantasen los jefes, y de cada uno de ellos salió como jefe una mujer. La una tenía un rostro lleno de apacibilidad, la otra de cólera: con ambas llegó el Arcángel ante el Todopoderoso.

- He aquí las culpadas, Señor. Ellas han dividido a los hombres de la tierra en dos bandos inconciliables.

- ¿Quién eres tú? – preguntó el Todopoderoso a la mujer de faz colérica.

Y la mujer de faz colérica respondió:

- La Ley.

- ¿Y tú, quién eres?, - preguntó el Todopoderoso a la mujer de rostro apacible.

Y la mujer de rostro apacible respondió:

- ¡La Justicia!