narrativa

GRATITUD

Leo un diario. Política, guerras. ¡Toda la falacia! ¡Todos los horrores del mundo! Y entre perfidias, la presencia de tu imagen: graciosa, linda, dulce, inocente. Sobre los espantos, tu voz, tu voz que ríe, que hace preguntas inverosímiles, que canta, tu voz regaladora de dicha.

Contra aquel fondo gris, humano lodo, que desfila por las letras del diario horrible, tú, hija, tú también humana, tú, blanca y celeste, tú, rosa y oro, tú, juvenil felicidad, tú, olvido de la vida que nos acecha, espantosa, gimiente, amenazante, sucio torbellino de muerte, de angustia, de dolor físico. Tu, en mi recuerdo, interponiéndote, visión de luz, remanso de mis cavilaciones, oasis de mis presentimientos; tú entre mis pupilas dolientes y toda la falacia y todos los horrores del mundo en guerra...

¿Cómo no agradecer tu presencia en mi vida?...