narrativa

JAUJA

(JAUJA: Ciudad deliciosa, cuyos habitantes disfrutan de todos los placeres de la más regalada vida y que pudieran ocurrirse a la más caprichosa imaginación. Todas las mujeres son más lindas que las soñadas huríes del Corán, no conocen la esquivez, y de los hombres pueden formarse una idea por las imágenes que los artistas hacen del arcángel Rafael. No hay tuyo ni mío, porque todos poseen cuanto fuera de desear. Las casas están construidas de una sola pieza, de una cristalización más preciosa que la roca, hechas por manos de ángeles, para que los hombres no tengan que ocuparse de este engorroso trabajo: la rejas y balcones son de oro cincelado; las puertas y ventanas de plata afiligranada, las calles de finísima porcelana, con aceras de pulido nácar; cada guardacantón es un brillante de diez o doce quilates; al fin de cada calle hay cuatro fuentes, una de leche y las otras tres de los más exquisitos licores; las emanaciones de la atmósfera corresponden a la riqueza del país; a ciertas horas del día se retiran los habitantes a sus casas y principian a llover merengues, bizcochos borrachos, leche merengada, sorbetes de toda clase, quesitos helados, etc. Los animales nacen ya condimentados, de manera que las perdices salen ya del huevo estofadas, asados los capones, mechada la ternera, las trufas fritas, las lampreas guisadas. Los trajes del más exquisito gusto y al mismo tiempo transparentes, con especialidad los de las mujeres y fabricados por los náyades de un río de néctar, que baña los muros de la ciudad. La principal ocupación de aquellos felices moradores es divertirse y el delito mayor que pueden cometer es trabajar, delito que se castiga condenando al reo a vivir quince días entre unas jóvenes que muy presto lo curan de su manía. No Hay allí empleados ni contribuciones, ni reyes ni roques; todos son iguales y no hay más leyes que los goces. No hay chiquillos que lloren, ni viejos que regañen. Todos nacen ya adultos de dieciséis años, conservándose eternamente en esta edad, sin que ninguno se muera, prescindiendo de alguno que otro que por capricho quiera dejar de existir, en cuyo caso se muere de risa. Esta dichosísima mansión está situada a los 16.000 grados de latitud norte y sur y a los 99.000 de longitud de meridiano del sol, en una isla tapizada de terciopelo verde bordado de plata, con varios agujeritos por donde salen árboles simétricos y vistosamente colocados, que producen dulcísimos y aromáticos frutos que la embellecen y perfuman. (Diccionario de la Lengua Española, por Joaquín Domínguez).

JAUJA: Nombre con que se denota todo lo que quiere presentarse como tipo de prosperidad y abundancia. (Diccionario de la Academia Española).