narrativa

CONCURSO DE BELLEZA

En el país de los monos se estableció un concurso de belleza femenina. Un jurado de monos viejos era el designado a fallar, inapelablemente. Una larga fila de monas, jóvenes y maduras, de los más diversos pelajes, gruesas y delgadas, comenzó a pasar ante los viejos monos del jurado... De pronto, una blanca forma de largos cabellos rubios, boca pequeña, ojos azules y piel sonrosada pasó entre la gris y peluda muchedumbre de las monas: era una mujer... Después, siguieron pasando monas.

Concluido el desfile, falló el jurado. El premio se concedía a una ancha y robusta mona, de fuerte pelambre y abultada jeta. Humillada, la mujer se presentó a protestar ante los jueces. El presidente del jurado, un mono que de viejo tenía ya monda la cabeza, respondió: Es cierto. Nos has impresionado grandemente. Por un instante pensamos concederte el premio, pero te falta algo esencial, imprescindible, para poder ser la bella entre las bellas.

- ¿Qué me falta? - preguntó la mujer, asombrada de no ser perfecta.
- Te falta el rabo.
- No hemos hecho más, mujer - habló otro mono viejo - que hacer lo que hubieran hecho los hombres. Un jurado de hombres, ¿crees que le hubiera dado el premio a una mona?